Bitácora de partidas: Mayo 2020

 In Bitácora de Partidas

No se si será la primera y la última vez que haga esto, porque lo mío por una cosa o por otra, no es la constancia, pero me he propuesto hacer un resumen de las sensaciones de las partidas que juego cada 7, 15 días o un mes… así de bien lo tengo definido. En este caso, traigo algunas del mes de mayo. Allá voy:

Commands and Colors: Ancients

Hacía mucho tiempo que no lo jugaba y el reencuentro ha sido de lo más satisfactorio. Lo jugué primero en solitario con una variante en la que en el turno del rival, robas dos cartas y las juegas lo mejor posible y la verdad es que lo pasé genial. Es un juego táctico, de la misma serie del Memoir, pero esta vez ambientado en la antigüedad. Jugué los primeros 4 escenarios y el planteamiento de la partida va cambiando bastante, no sólo por las diferencias en el terreno, si no por la variabilidad que dan las unidades que van entrando en juego. Que se te descontrole un elefante al lado de Hamilcar, no tiene precio.

Commands and Colors: Napoleonis

Después de jugar los cuatro escenarios del Ancients y tras haber escuchado a mi compañero de podcast hablar la mar de bien del Napoleonics, la compra estaba asegurada. Es un juego que ahora mismo está pendiente de reimpresión y por lo que me han dicho está a puntito de volver a llegar a tiendas, así que no sufrais. Yo después de buscar muchísimo, encontré la última unidad disponible, porque claro, no podía aguantar.

Nada más llegar lo estrené con Carlos y la verdad es que efectivamente sigue siendo igual de divertido que los otros de la serie que he probado, pero ahora con mayor profundidad en las partidas. Si en Memoir y Ancients siempre tiras el mismo número de dados independientemente de las bajas que haya sufrido la unidad, aquí no. Las unidades se van desgastando y van tirando menos dados a medida que van muriendo soldados. Además hay más tipos de unidades y tipos de terreno.

Fantástica serie de la que espero seguir probando cosas… el próximo espero que sea Tricorne, sobre la guerra civil americana. Es el tema que más me llama de todos y tiene algo nuevo que son las cartas de combate, así que caerá más pronto que tarde.

Age of Steam

Como aún no nos atrevemos a quedar con amigos para jugar y a Carlos lo tenía un poco frito de tanta partida, saqué el Age of Steam para probar su modo solitario. Sabía perfectamente que no iba a ser ni de lejos la experiencia de un Age of Steam con más gente, pero al menos podría comprobar si este invento funcionaba o no. Y… si pero no. Me explico: el juego funciona perfectamente, pero se convierte en otra cosa que deja sensaciones bastante diferentes. El objetivo es crear rutas entre las distintas ciudades para entregar mercancías y sacar la mayor rentabilidad posible de ello. La cosa es que teniendo en cuenta donde están situadas las ciudades, el color de las mercancías que salen al azar y el de las ciudades que hay impresas en el mapa, se hace un reto complicadillo de conseguir. Las ciudades impresas en el mapa son todas amarillas, o lo que es lo mismo, sólo demandan cubos amarillos. Para poder entregar cubos de otros colores, tenemos que urbanizar el mapa e incorporar el resto de ciudades. Donde las pongamos y cómo construyamos las vías entre ellas, es clave para terminar la partida con éxito.

Esta bien haberlo probado y con ello, quitarme un poco el mono de jugar a este tipo de juegos, pero la sensación es de un filler de trenes y no de un juego duro como realmente es Age of Steam.

Clanes de Caledonia

Otro juego que he vuelto a jugar, pero esta vez en solitario. Me ha gustado mucho. Es igual que el juego a más jugadores pero con el mapa más pequeño y sin la interacción o bonus por vecindad. En Clanes de Caledonia tenemos que ir sacando meeples de nuestro tablero personal (mineros para poner en minas, leñadores para poner en bosques, destilerías, vacas y ovejas en los campos, etc) y es que una vez en el mapa, van a empezar a generar recursos cada ronda en la fase de producción. Los mineros y los leñadores darán dinero y el dinero es clave en el juego porque TODO se hace con dinero.

Con eso en mente, jugaremos para cumplir una serie de objetivos de ronda y contratos de exportación (al estilo del Marco Polo). También tenemos un mercado que va ir fluctuando con las compras y ventas de los jugadores (o en el modo solitario, con la tirada de unos dados especiales). En ese mercado podremos comprar productos que no hayamos podido producir y que necesitemos para cumplir contratos, pero teniendo en cuenta que cuando compremos, el precio de esos productos también subirá. También podemos vender productos al mercado, así ganaremos dinero por venderlos, pero bajaremos al mismo tiempo el valor porque habrá más oferta. Con estos elementos, Clanes de Caledonia se convierte en un juego la mar de apañado, sencillo de reglas, muy accesible gracias a la gran iconografía de los tableros hecha por Klemens Franz que te aclara en todo momento las fases y las acciones que se pueden hacer  y con profundidad suficiente para que enganche a los eurolovers.

Infamous Traffic

Un juego de Cole Wehrle, el autor de Root y Pax Pamir entre otros, ambientado en las guerras del opio en China. Es un juego que nos pone en la piel de empresarios que luchan encarnizadamente por posicionarse como grandes exportadores de productos desde el continente Europeo al Asiático. La chicha del juego está en las cadenas de suministro. Ahí todos los jugadores deben posicionar sus productos (flotas, opio y otras mercancías), poniéndoles un precio y tratando de completarlas para poder cobrar por ellas. La cosa es que cualquiera puede venir y echarte de esa cadena de suministro poniendo precios más bajos que los tuyos. En las cadenas de suministro sólo puedes entrar si hay oportunidad y demanda de productos y eso se controla a través de dados. Hay otros elementos como los chits de conspiración, a los que todo el mundo tiene acceso y que van a servir para manipular también esas cadenas de suministro de productos, provocar revueltas e incluso la guerra (hubo varias en el S. XIX por este asunto).

A mi me ha encantado, pero hay que decir que es un juego super opaco. Te lees las reglas y hasta que no empiezas la partida y juegas unos turnos, vas super perdido. Nosotros hemos jugado tres partidas y aunque lo hemos pasado super bien desde la primera, hay que decir que hemos aplicado siempre alguna regla mal porque surgen muchas dudas después de leer el manual. Pero independientemente de esto, el juego me ha enamorado. Es muy diferente, especial, divertido y con un tema muy original.

Topito

Lo compramos para cuando vinieran los sobrinos a casa, pero incluso ahora, estando los dos solos en casa, seguimos sacando de vez en cuando este juego con el que pasamos un rato de maldad y risas. En topito el objetivo es reproducir las acrobacias de las cartas que tenemos en mano, en la pista central del circo. En nuestro turno podremos colocar o mover piezas para lograrlo. Pero claro, cuando movemos puede ser que intencionadamente o no, estemos al mismo tiempo fastidiando el trabajo del oponente. Es un juego para pasar el rato de una tarde de verano, con la única pretensión de entretenerte y pasar un rato divertido y siempre, siempre lo consigue.

Fantasy Realms

Una joyita de juego. Cuando lees en qué consiste, dudas en que pueda funcionar pero cuando lo juegas, te das cuenta inmediatamente que tiene un potencial muy grande. El objetivo es acabar la partida con una mano de 7 cartas que sume más puntos que la de tus rivales. En la partida sólo tienes que coger carta y soltar carta e intentar hacer la mejor combinación.

 

Las cartas tienen una puntuación básica pero combinadas con otras, pueden aumentar su valor sustancialmente. Es un juego que lo juegas e inmediatamente cuando terminas, tienes ganas de jugar otra y otra más… y lo bueno es que a medida que vas conociendo las cartas, te das cuenta de las combinaciones tan buenas que pueden salir. Es un intento continuo por encontrar la combinación perfecta que te haga desmarcarte del resto. Hay cartas que si consigues juntarlas te dan una cantidad de puntos brutales… más de 100 incluso, pero que si en tu afán de intentar el combo matador, te quedas sin una de ellas, y sólo sumas la puntuación base de las cartas, corres el riesgo de acabar señalado/a con el dedo por iluso/a. El tener que valorar siempre hasta que punto te interesa arriesgar y tirarte media partida con dos cartas en la mano que por si solas no valen nada(ocupando espacio de gran valor)  o dejarlo e ir a por algo más seguro es algo que siempre te mantiene en tensión y con la sonrisilla nerviosa de: “la estoy cagando, la estoy cagando, pero… ¿y si suena la flauta?”

Genial este Fantasy Realms.

Y hasta aquí el mes de mayo. ¿A qué habéis jugado vosotros? ¿Qué juegos os han llamado la atención?

 

 

 

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