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Reseña de Destroy BCN: ¡Que alguien aguante a esos monstruos!

Por
In Reseñas
Edificios
Monstruos
Bolsas que guardan los edificios arrasados por cada jugador
Bolsa de unidades de ejército
Monstruo que encarna cada jugador con sus habilidades especiales

Ficha del Juego

  • Diseñador:Toni Serradesanferm
  • Ilustrador:Siscu Bellido
  • Nº Jugadores: 2-4
  • Tiempo de juego: 20-30′
  • Mecánica: Movimientos en cuadrícula / Diferentes habilidades de personajes
  • Dependencia Idioma: Ninguna, sólo reglas
  •  Este juego ha sido cedido por GDM Games 

El jugador inicial se elige al azar

Monstruos, una ciudad arrasada, ejércitos disparando a discreción por tierra y aire… ¡Cuidado con Copitón! ¡Mirad! ¡La Sagrada Familia está en llamas! ¡¡Que alguien agarre esos monstruos!!

¿De qué va?

Destroy BCN es un juego muy sencillo pero con mala leche. Somos monstruos de mal humor, deseosos de arrasar lo que encuentran por su paso.

El tablero se dispone en el centro de la mesa y como no podía ser de otra forma, se trata del mapa de Barcelona. El tablero esta cuadriculado y plastificado, de forma que al empujar los dados, puedan rodar.

Cada jugador encarna un monstruo, así que tendrá que coger una carta de monstruo al azar, que le otorgará una habilidad especial durante la partida, un dado y una bolsa del mismo color del dado con 10 cubitos verdes en su interior.

En nuestro turno llevamos a cabo dos acciones:

1.- Movernos: Hacer rodar nuestro dado de tal modo que vaya arrasando con los edificios (cubitos verdes) que hay por el tablero. El movimiento que haremos será en linea recta y de tantos espacios como indique la cara superior del dado justo antes de empezar el movimiento, pudiendo cambiar de dirección 90º una sola vez. Los edificios cubitos que vayamos encontrando a nuestro paso, los iremos guardando en nuestra bolsa.

Durante el movimiento pueden pasar dos cosas:

  • Que nos encontremos con un meeple de ejército. Hay tres unidades diferentes: Infanterías, blindados y aviación. En caso de que nos encontremos con el ejército, tendremos que comparar el valor de la cara superior del dado con el valor del ejército con el que nos hayamos topado, siendo 1 las infanterías, 2 los blindados y 3 la aviación.
  • Que nos encontremos con otro monstruo (el dado de otro jugador). En ese caso el monstruo atacado deberá descartar tantos cubos como el valor de la cara del dado del atacante.

2.- Activar el ejército: Las unidades de ejército al comenzar la partida están metidas en una bolsa. Los jugadores en su turno tendrán que sacar una al azar y colocarla en el tablero. Cuando no queden unidades de ejército en la bolsa, tendremos que mover las que tenemos por el tablero, de tal forma que si estas unidades topan con el dado de algún jugador, éste tenga que pagar tantos cubitos verdes de su bolsa como sea el valor de dicha unidad.

Los turnos se suceden hasta que se dan una de estas condiciones de final de partida:

  • No queden cubos en el tablero
  • Que un jugador haya quedado eliminado
  • Que queden 3 o menos fichas de ejército en el tablero

En este momento, cada jugador cuenta los cubos verdes que tenga en su bolsa y añade otro punto más por cada meeple de ejército que haya derrotado. El jugador con más puntos, será el monstruo ganador y más despiadado de la partida.

Opinión

Nada más conocer la noticia de que la editorial GDM lanzaba un juego de Toni Serradesanferm me interesé por él. Es de los grandes diseñadores de juegos en España y todo lo que haga despierta automáticamente mi interés.

Es verdad que cuando lees de qué va o ves las ilustraciones de Siscu Bellido, te recuerda muchísimo al título de King Of Tokio de Devir, pero cuando profundizas un poco más en el cómo se juega, te das cuenta de que cualquier parecido es pura coincidencia. Es verdad que hay monstruos y hay una ciudad arrasada, pero ya está.

Lo que más me gusta sin duda del juego es la mecánica de hacer rodar el dado por el tablero según el valor de la cara superior. Y hacerlo rodar cual monstruo por un tablero donde aparecen lugares tan conocidos como la Sagrada Familia o el monumento de Colón. Podemos ver cómo Copitón, monstruo ilustre de la ciudad condal, se hace bola dejándose rodar por las calles arrasando todo a su paso. Yo personalmente no había visto esta mecánica en ningún otro juego y además de parecerme original, me gusta que le hayan dado sentido con los movimientos de los monstruos. Además los movimientos tienen su miga. Yo empecé jugándolo a boleo, sin tener en cuenta el valor de las caras del dado, pero enseguida empecé a interesarme en cómo estaban dispuestas las caras del dado y al parecer, la superior e inferior siempre suman 7. Jugar teniendo en cuenta los valores puede alargar las partidas y generar mucho AP, pero quizá es como se deba jugar, aprendiendo algo sobre dados y analizando tu jugada para que las victorias no sean por casualidad y vayan con la mayor de las intenciones.

El juego a nivel de reglas es muy sencillo y lo podréis jugar con cualquiera: tenemos sólo dos acciones en nuestro turno, la de movernos y activar el ejército, pero esta segunda acción da a las partidas la gracia de poder bloquear o atacar a tu rival haciendo que suelte cubos, así que la interacción está asegurada. Esto es algo que también al principio usábamos para atacarnos los unos a los otros, pero enseguida ves que las unidades de ejército, al frenar a los monstruos, pueden ser utilizadas también para bloquear movimientos.

Luego tenemos la habilidad de cada personaje, que añade el puntito de rejugabilidad. El cómo enfrentarnos a las partidas cambiará dependiendo del monstruo que encarnemos en la partida.

Pero hay algo que me llama la atención de manera muy negativa en el título y es que la experiencia de juego hubiera sido mucho más agradable con otros componentes. La idea del tablero plastificado con los bordes para ayudar a rodar al dado es buena, pero en mesa, entre el tamaño que tiene y lo deslucido que queda, le resta puntos a la jugabilidad porque cuando se juntan unidad de ejército y cubo verde en una misma casilla, el espacio es demasiado reducido. Los meeples de los ejércitos son de tres colores: verdes, marrones y azules. Los meeples verdes se confunden con los cubos de edificios que también son verdes y es otro elemento que para mi gusto, dificulta la visibilidad e identificación de las piezas en el tablero. Y es que además los materiales no son muy bonitos: los cubos tienen muchas rebabas de plástico, las cartas están impresas en cartulina y ni si quiera tienen las esquinas troqueladas…

Las ilustraciones me encantan, le dan el rollo divertido y desenfadado que pega con el juego, pero los componentes son de bajísima calidad. Y cuando sólo sirven para mejorar/empeorar el aspecto del juego y es algo puramente estético, no pasa nada. Pero en este caso, afectan a la experiencia y es una lástima. Nada grave, porque podemos jugar perfectamente, pero con unos componentes a la altura, hubiera sido muy diferente.

Resumiendo: el juego tiene una mecánica original, es entretenido, muy sencillito y rápido para jugar con niños o con adultos. Pero quizá se queda un pelín corto para cualquiera que exija un poco más en el mundo de los juegos de mesa, teniendo en cuenta que algo como los componentes, puedan deslucir tanto las partidas.

Yo le doy el verde porque me parece un título bien pensado con una mecánica original y que te permite un control total en la partida gracias a la idea de la ejecución de movimientos tanto de los monstruos como de los ejércitos, pero eso si, me hubiera encantado ver algo más de intención final en la producción final de Destroy BCN, sobre todo, a nivel de componentes/experiencia de juego.

Lo bueno

  • La original mecánica de hacer rodar los dados según el valor de la cara superior

Lo menos bueno

  • Los componentes
  • Para tener el control total de los movimientos, analizar el dado en cada jugada te puede llevar mucho tiempo y alargar la partida

Lo mejor

  • El control de los movimientos en las partidas
  • La interacción entre jugadores

 

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Showing 6 comments
  • MiCabezaFriki
    Responder

    Totalmente de acuerdo con todo. Si te abstraes de los componentes, el juego es muy divertido y original.

    • Yol
      Responder

      Gracias por pasarte 😉

  • Indignado con GDM
    Responder

    Al abrir la caja la sensación es malísima. Inserto de plástico no hecho a medida, componentes de pésima calidad, un tablero que parece una broma pesada (la sensación me recordó a la de otro tablero de otro juego de la misma editorial…). Claramente, de nuevo, un trabajo de edición insuficiente que no se merecía un título de uno de nuestros mejores autores. Cerré la caja y no llegué a jugar.

    Muy buena reseña.

    Saludos!

    • Yol
      Responder

      Desde luego, los componentes no están a la altura, pero hombre, tampoco es eso, pruébalo! Da rabia, pero el juego es perfectamente jugable y la mecánica es original. Tiene miga eso de calcular los movimientos del dado según las caras. Gracias por pasarte 😉

  • Neiban
    Responder

    No me atraía nada pero con tu reseña ya has hecho que tenga gusanillo por probarlo. Lo que dices del movimiento con los dados parece estar chulo.
    Saludos!

  • Yol
    Responder

    Gracias Neiban! Pruébalo y nos cuentas! Un saludo!!

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