Festival de Córdoba 2017: Crónicas de las partidas

 In Festivales

Este año, por cuarto consecutivo, mochila al hombro nos dirigimos al Festival de Córdoba. Con más ganas de jugar que nunca por las pocas partidas que he tenido este año en comparación con otros, mi intención era pegar el culo en una silla y no levantarlo hasta la vuelta. Y más o menos, eso es lo que hice.

Patchistory

Empezamos el festival con un Patchistory. Tenía las expectativas bajísimas porque me habían comentado que era un juego muy largo para lo que ofrecía y buscando, nunca había encontrado reseñas, así que mala señal en principio. Pero empezamos a jugarlo después de la explicación de Ivan y enseguida me di cuenta de que no iba a estar tan mal como pensaba.

Se trata de un juego de civilizaciones durete, con subastas para conseguir las cartas que van a ir conformando tu imperio. Esas cartas las vamos a construir siguiendo unas normas de colocación básicas y nos van a dar líderes, maravillas, recursos tangibles (como piedra, comida, etc) o intangibles como acciones políticas o potencia militar. El juego se juega a lo largo de tres eras de 5 fases cada una y al final de cada era, se va a puntuar por diferentes cosas. Lo que puntua y lo que no al final de cada fase también lo vamos a decidir nosotros, porque al principio de la partida, nos entregan a cada jugador tres cartas que son las que propondremos como puntuables en cada fase, siendo la menos votada, la que se descartará sin puntuar.

La sensación de crecimiento es lenta y agobiante en un principio. Cuesta muchísimo arrancar, pero a medida que avanza la partida, se produce un efecto en cadena propio de los grandes juegos de civilizaciones y ves despuntar tu imperio en aquello en lo que más te hayas centrado durante las Eras. En nuestra partida estuvimos siempre bastante igualados, pero cada uno destacó en cosas totalmente diferentes… yo por ejemplo me centré en generar recursos para luego prestar ayuda a las civilizaciones vecinas y ganar puntos continuamente en cada ronda. Rafa se dedicó a construir un buen ejército que le hizo ganar batallas decisivas, Sandra a producir dinero que le permitiera ganar todas las subastas y reclutar líderes y maravillas que le daban muchísimos puntos al final de la partida e Ivan, quizá no destacó en nada en concreto, diversificó y salió bien parado. Al final ganó Sandra por mucho y el resto nos quedamos atrás con dos puntos de diferencia entre cada uno. Sobra decir que lo he metido en la wishlist ipsofacto. Juegazo.

Secret Hitler

Luego nos encontramos con el clan madrileño: Mike de CuartodeJuegos, Raik y Meeplechef de Punto de Victoria , Preacher de El púlpito de Preacher ,  kakatrosko y Awellbay. Raik sacó el Secret Hitler y yo feliz porque merece la pena por muchas cosas. Eso si, como todos los juegos de roles ocultos, se me dio de pena y durante la partida la lié hasta el punto de decir “tierra trágame” xD

Foto de Mike de Cuarto de Juegos

Para el que no lo conozca, se trata de un juego de roles ocultos en el que podemos ser fascistas (entre los fascistas hay uno que es Hitler) o liberales. El objetivo de los liberales es matar a Hitler antes de que llegue al poder o aprobar 5 leyes liberales y el objetivo de los fascistas es llegar a proclamar Hitler como Canciller o aprobar 6 leyes fascistas. Cada ronda un jugador será el Presidente y ese Presidente va a elegir a alguien de la mesa para que sea su Canciller. Una vez nombrados Presidente y Canciller, el resto vamos a votar si queremos o no que formen gobierno, porque en la siguiente fase, el Presidente sacará tres losetas al azar de leyes y acabarán aprobando una de ellas. Las leyes pueden ser liberales o fascistas. El presidente saca entonces tres losetas al azar, las mira en secreto, descarta una y le pasa otras dos al Canciller. El Canciller las mira, descarta una y revela la que finalmente será aprobada. Como las leyes sólo las ven los que hayan sido esa ronda Presidente y Canciller, el meollo está ahí. Si eres Presidente, liberal, pero tienes la mala suerte de robar tres fascistas, el canciller que también es liberal, puede pensar que tu le estás pasando dos leyes fascistas porque eres fascista y que la que has descartado realmente era liberal. También puedes intentar engañar al resto y si eres fascista pero el Presidente te pasa una Liberal y otra Fascista para que tu elijas, convencer a la gente de que él realmente lo que te pasó fueron dos fascistas y que el fascista es él. Hay más leyes fascistas que liberales, así que los liberales tienen que dejar siempre muy claro que son liberales y los fascistas intentar pasar desapercibidos y/o intentar mentir si el momento lo requiere.

A mi nunca me han gustado los juegos de roles ocultos, sobre todo porque se me da fatal mentir y la termino liando siempre. Pero es que en esta partida, cuando por fin me tocaba no tener que mentir, termino proclamándome fascista siendo liberal y aprobando una ley que por supuesto no nos convenía para nada… Aham. Muy buena Yol.

A pesar de todo, el juego lo tengo en la colección y me parece una joyita: atrevido por el tema que propone, divertido, inteligente y con el que han conseguido darle el giro necesario para no parecer el “típico juego de roles ocultos”.

Clank!

Por último jugamos un Clank! un tanto estresante, primero porque a pesar de haberlo jugado mucho, no recordaba algunos detalles de la reglas que tuve que revisar sobre la marcha y porque cerraban el festival a las 21:30 y nos pillaba el toro. Poco más que decir de él que no dijera ya en la reseña. Muy sencillo, entretenido y divertido.

 

Quartermaster General

Al día siguiente busqué a Los Abuelos para intentar jugar una partida que me hacía muchísima ilusitón: Time of Crisis. Pero como eramos 6, decidimos probar primero con Quartermaster General y resultó ser la sorpresa de la feria. Super divertido.

En el juego cada jugador lidera uno de los países involucrados en la Segunda Guerra Mundial: América, Reino Unido y Sovieticos formarán el bando de los Aliados y Alemanes, Japos e Italianos, el bando del Eje. Cada jugador lleva el mazo de su país pero la lucha durante la partida es en equipo. No hay victoria individual.

Al principio de la partida, robas 10 cartas, descartas tres y empiezas a jugar. Hay que tener en cuenta que los mazos son totalmente asimétricos tanto en los efectos de las cartas como en la cantidad de cartas que tienes disponibles. Luego lo único que haces en tu turno es bajar una carta de tu mano y jugarla y luego puntuar por las estrellas del mapa que controles. Esas cartas son clave porque te van a permitir construir ejércitos para conquistar nuevos países, entrar en combate con ejército que tengas adyacentes, llevar a cabo eventos puntuales o incluso desencadenar efectos permanentes que durarán toda la partida. Además tienes la posibilidad de descartar cartas para intentar que te salga la que andas buscando desesperadamente, pero cuidado, porque si llega el momento en el que tienes que jugar carta o descartar carta porque algún jugador te obligue a ello y no tienes, perderás tantos puntos de victoria como cartas no hayas podido descartar.

Lo mejor del juego sin duda es el uso de tu mazo y las conversaciones que se crean durante la partida para hacer que tu equipo gane. GENIAL. La sorpresa sin duda del Festival. El número uno por original, sencillo y por el buen rato que pasas con el grupo. Es todo interacción.

Time of Crisis

Por fin llegó la hora de jugar Time of Crisis, lo nuevo de GMT que está cuajando la mar de bien por ser algo más asequible que otros de la editorial. La explicación fue larga, unos 45 minutos, pero bastante amena y además, mereció mucho la pena. Jugar con los Abuelos fue un auténtico placer, es un gran logro desbloqueado.

En Time of Crisis tienes que luchar para erigirte como Emperador en Roma, conquistando provincias y consiguiendo influencia política. Lo haremos a través de unas cartas, que aunque iguales para todos al principio de la partida, cada jugador se irá construyendo su propio mazo con la compra de otras cartas que nos permitirán trazar diferentes estrategias. Las cartas son de tres tipos: militares, de Senado y populares.

Foto de Eduardo

Las militares están enfocadas a la construcción de ejércitos para ganar puntos a base de batallas, las cartas de Senado van más dirigidas a ganar puntos de política que te hagan conseguir el apoyo de senadores en las provincias y las populares, a construir edificios que te permitan ganar puntos, pero al mismo tiempo defenderte de otros efectos negativos. Con el circo controlas las movilizaciones del pueblo, las limes es defensa y las basílicas te ayudan a que sea más facil llegar al poder en Italia. Estas casas también te ayudan a fortalecer la influencia de los senadores que tengas ya.

A medida que vamos gobernando capitales durante la partida, vamos desestabilizando Italia, cosa que deberá aprovechar uno de los jugadores, para hacerse con el control de ella y aguantar como Emperador el máximo tiempo posible. Cada turno en el que seas Emperador, avanzarás tu counter de Emperador una casilla. Y es que en el track de puntos de victoria hay dos contadores: uno que indica los puntos de victoria que vas generando durante el juego y otro que se utiliza para contar los turnos que hayas sido Emperador.

El final de partida se desencadena cuando alguien alcance los 60 puntos de victoria. En ese momento, se sumarán 10 mas al que haya conseguido avanzar más en el track como emperador, 6 al segundo, 3 al tercero y 0 puntos al último.

Yo fui durante toda la partida en primera posición en puntos reales y virtuales por ser la que más tiempo aguantó siendo Emperadora (qué bien suena eso), pero pronto se me acabó el chollo y sobre todo Alejandro y Juan Luis fueron a por mi a traición. Eduardo supo aprovechar muy bien las puñaladas de los otros dos jugadores y me adelantó sin miramientos ganando en el último turno in extremis la partida. Buaaahh!! Qué partida más chula!!

Lo mejor del juego es la pelea continua por arrebatar tanto supremacía militar como política al resto de jugadores en las provincias. Hay muchas puñaladas, los cuchillos vuelan y si eso los jugadores, no sólo lo encajan bien, sino que disfrutan con ello, se pasa un rato genial. El único “pero” que le pongo al juego es que el entreturno puede llegar a ser en algunos momentos muy largo sobre todo en las últimas rondas de la partida. Pero poniendo en una balanza todo lo bueno que aporta el juego y este detalle del entreturno, lo positivo gana y Time of Crisis, se queda en la colección.

Vanuatu

Luego volvimos al redil de los euros y nos jugamos otro que tenía pendiente de estrenar: Vanuatu. Aquí de lo que se trata es de gestionar la isla lo mejor posible. Hay una serie de acciones como pescar, vender pescado, construir cabañas, llevar turistas a los hoteles, etc. Para elegir esas acciones vamos a tener que colocar nuestros 5 peones en ellas. Por orden de turno primero colocaremos dos, luego otros dos y por último un sólo peon.

Luego por orden de turno otra vez, recogeremos los peones de una de las acciones donde tengamos mayoría simple y ejecutaremos la acción. La cosa es que si llega tu turno y no tienes mayoría simple en ninguna de las acciones, aún así tendrás que retirar tus peones de alguna casilla y no podrás ejecutar la acción. Es un juego muy “perro” donde continuamente los jugadores se están pisando para fastidiar al resto y de manera totalmente intencionada. Aquí la interacción para fastidiar es totalmente voluntaria.

Abucheo total a la iconografía de esta segunda edición del juego que resulta super confusa. El resto, maravilloso. Un euro con mucha mala leche.

Stockpile

Y para terminar otro estreno en el festival: StockPile. Un juego super sencillo de acciones y manipulación de mercado que me dejó la misma sensación que cuando me leí las reglas: es caótico. La información que manejas sobre el mercado es muy limitada y es difícil calcular cuando es mejor vender tus acciones para sacar la mayor rentabilidad. Entre eso y el nivel de cansancio que llevaba, me resultó imposible hacer un papel decente en la partida, quedando ultimísima por una gran diferencia con respecto al tercero. Tengo muchas ganas de jugarlo de nuevo a ver si me entero mejor de la tostada, pero huele la mar de bien. Seguiremos informando.

 

Y eso fue todo. No me quejo de ninguna de las partidas. Todas geniales y los compañeros con los que compartí mesa, mejor aún. Deseando volver a tener una sesión grande de juegos que muy seguramente será en Diciembre en mis queridas Grecas.

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